Jessica Quijandría Torres

miércoles, diciembre 26, 2007


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martes, noviembre 20, 2007

DESPEDIDA...

Hace mucho que no escribía... por muchísimas razones... pero sobre todo por una, la más importante.. ESTOY EMBARAZADA!!...
Después de enterarme de esta tan tan taaaan inesperada noticia (el 19 de Octubre), que fue una de las noticias más inesperadas, después de la q nos dio mi papá cuando yo tenía 15 años y nos dijo que iríamos a vivir a Chile.
No lo podía creer... miraba el test que decía positivo, miraba la cara de Jorge que también miraba el test que decía positivo... miraba hacia arriba.... diciendo ya psssssssss Dios... así no se juega... no te pases pssssss. Recordaba tooooodas las cosas q yo decía.. que yo pensaba... me acordé mucho de este blog, fiel testigo de todas mis burlas hacia mis amigas las madres y lo mucho que me aterraba llegar a la situación de ser madre, y de todos mis sarcamos, también me acordé de mi madre, ahí pensé que no podía ser tan malo... total! tiene una hija como yo, luego me reí porque creo q ese no era el mejor consuelo...
No lloré porque no tenía ni rabia ni pena, lo único que no tenía era piso, en ese momento sentí que el suelo que yo pisaba, ya no estaba y empezaba una vertiginosa caída hacia el precipicio, pero llegó un momento en que empecé a flotar... debe ser algo así como la sensación de saltar con paracaídas... claro que yo sentía que la pitita del paracaídas se había atascado, en fin ahora ya estoy flotando... casi aterrizando a esta nueva etapa de mi vida.
Es por eso que decidí despedirme de este blog donde disfrutaba mucho de mis burlas y mis ácidas críticas a millones de cosas q seguramente ahora serán parte de mi vida.
No puedo prometer no burlarme nunca más de alguna embarazada o alguna madre o algún niño, pero trataré de ser más tolerante con las cosas... para q Dios no me tenga q devolver las palabras q escupí al cielo alguna vez.
Ahora entiendo mejor que fue lo que le pasó a Dios conmigo... Él iba caminando por ahí... con su bolsa, tipo saco de Papá Noel, llena de angelitos listos para repartir, y derre... se le ocurre pasar por nuestras cabezas... y... Uy!! se le cayó uno de sus angelitos... Dios como q miró de reojo para abajo a ver que había pasado... y dijo: Oh! ahí va uno... ese angelito q cayó en nuestras cabezas y nos dejó nockeados por un buen rato... y bueno ps... ahora heme aquí con el angelito en mi guata q no me deja dormir boca abajo ni comer yogurt por las mañanas.. ojalá que sea angelita pq le tenemos un nombre bien bonito.
Eso sería todo... conmigo será hasta otro blog, en el que seguramente escribiré de mis anécodtas como intento de aprendiz de madre...
Adiosito!!
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jueves, octubre 11, 2007

ME QUIERE MUCHO, POQUITO... NADA

Tengo una duda, acerca de que si tenngo muy buena memoria, o tengo muchos años... de recuerdos, claro!!

Siempre he pensado qué injusta es la vida cuando a algunas personas mayores les diagnostican alzheimer, porque les quitan los recuerdos de toda la vida, me parece algo triste, pero en fin, no es eso de lo que queiro escribir.
En esa foto que no es de este año, ni del año pasado, sino de hace unos 8 años por lo menos, salen mi amiga Paloma cuando aún nos engrupía con eso de que yo primero voy a terminar de estudiar, después me caso... hijos??? nooooo por lo menos hasta después de las otras 2 primeras mentiras... Yo, que estoy al medio, que sigo igual que siempre.. que no sé si es peor o mejor que los otros casos, aunque mejor no lo analizo porque puedo terminar este post con un serio cuadro de depresión si me detengo a pensar en eso... y Carola, mi mejor amiga desde que salimos del colegio, ella la del limón y el cuchillo, lista para la siguiente ronda de tequilitas, que resultó ser la más centrada de todas, cuando su prontuario no auguraba para nada su actual vida.
Resulta que el colegio en el que estudiábamos, era Científico - Humanista, entonces en determinadas horas, nos separábamos en dos grupos, los Matemáticos (científicos) y los Letristas (humanistas), nosotras 3 estábamos en el grupo de Castellano con unas 3 compañeras más, éramos puras mujeres en ese electivo, supongo que los hombres de nuestro curso se creían demasiado inteligentes para las matemáticas o demasiado "cool" para estar en el electivo mongolo de castellano, en todo caso a mí siempre me gustaron las matemáticas, pero jamás tan imbécil como para "elegir" estudiar matemáticas cuando podría estar haciendo algo más relajado como analizar a Neruda y sus poesías, o escribir guiones de teatro con mis amigas... es ahí donde surgió Me quiere mucho, poquito... nada, no recuerdo mucho el guión en sí, pero sí recuerdo de qué se trataba maso... y en una parte la protagonista, le preguntaba al protagonisto si la quería, o cuánto la quería... y el grandísimo hijo de la guayaba se hacía el gil, miraba al techo y contrapreguntaba, porqué me pregunta eso mi amor?¿?... ok, ahora no recuerdo mucho en qué pensábamos cuando estábamos en 4º medio, pero lo que sí sé, es que lo peor que puedes hacer es preguntar cuánto te quiere tu esposo, tu parejo, tu pololo, tu mino, tu lo que sea, cuando no estás segura cuál será la respuesta.
Bien, si tú preguntas eso, es porque tienes q estar muy segura que la respuesta será positiva para ti, sino verás destruidas todas tus ilusiones, porque si la verdadera intención es saber de verdad cuánto te quiere, ese es el peor método, porque el sujeto en cuestión te puede responder con otra pregunta o si es muy tarado va a cambiar el tema drásticamente, entonces se encenderán las alarmas de peligro, las sirenas y las voces robotizadas diciendo danger, cuidado, peligro.
No creo que haya un modelo de test que los hombres sean capaces de contestar para poner su cariño en un cariñómetro y saber cuánto te están queriendo, supongo que los detalles y las viviencias juntos, servirán para determinar cuánto es cuánto.

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domingo, octubre 07, 2007

El reloj...


Siempre que me acuerdo de esta historia me río mucho, es inevitable, a pesar de que esto ocurrió hace 20 años masomenos, cuando yo tenía 5 o 6 años.

Un día... después de una celebración en casa de los abuelitos, fue el día siguiente de algo, un día domingo para ser más exacta, cuando los familiares que venían de Lima se alistaban para regresar a sus casas después del almuerzo... comiendo el calentado de la carapulcra que sobró de la fiesta del día anterior.

Mi tía Silvia, hermana de mi papá, se alistaba para lavar las ollas, entonces se sacó el reloj para que no se le mojara, yo estaba con ella para acompañarla en su tarea.

Mi tía terminó de lavar las ollas y después de un rato se acordó de su reloj, y dijo: mi reloj?¿? le preguntó a todo el mundo que si había visto su reloj, para colmo, muchas de las visitas y los de la casa, habían pasado por la cocina, por lo tanto si el reloj de ella había "desaparecido", cualquiera podría ser sospechoso de la desaparición.

En la casa de los abuelitos, los niños siempre fueron un mundo aparte, un mundo poco, pero muy poco importante para los "grandes", los niños comían en otra mesa, junto con todos los niños, los niños eran parte de algunas distracciones... un bailecito en medio de la fiesta para q todos se rían y después chau! por ende, por más que yo trataba de explicarle a la "despistada" del reloj que yo sabía donde estaba su reloj, nadie me hacía caso, porque no tenía más de 18 años ni más de un metro de estatura.

Cuando ya habían pasado más de una hora buscando el bendito reloj, la cosa se puso seria, y empezaron las suposiciones "acerca de", comenzaron los rumores, y los más osados empezaron a nombrar a los posibles sospechosos, cuando la abuelita se enteró del suceso, preguntó si ya habían preguntado a todos si no lo habían visto, cuando le contaron que ya habían buscado por todas partes, la abuelita dijo, ohhhhhhh vas a tener q buscar en las cosas de mi hermana "la Tía Iluminación" (le he cambiado el nombre para no perjudicar a nadie, pero los más perspicaces y los que estuvieron ese día, saben cómo se llama).

Todos murmuraban, yo sabía que estaban urdiendo un plan para poder hacer "el rescate" del reloj sin que la tía Iluminación se diera cuenta que la habían pillado. Se llevaron a la inocente Tía Iluminación al otro lado de la casa para q no se dieran cuenta q estaban registrando sus cosas, y mi tía Guisella fue al rescate del reloj, a todos esto, a estas alturas no me interesaba contar q yo sabía donde estaba el reloj, todo estaba demasiado interesante como para arruinarlo de esa manera.

Estábamos en la cocina esperando que mi tía Guisella regresara con el reloj, mientras recordaban algunas historias de cuando la tía Iluminación se había llevado algunos souvenirs de la casa de los abuelitos, y de cómo se había convertido en la principal sospechosa de la "desaparición", de pronto, aparece mi tía Guisella con unos cucharones de fierro en la mano derecha y con una bolsa de chicharrón en la otra, y sin el reloj!!!, y cuando empezaron a sospechar que los niños lo habrían podido usar para jugar, y el honor de los de mi generación se puso en juego, le dije a mi tía Silvia que revisara en su bolsillo y encontró el reloj, porque ella había decidido guardarlo en su bolsillo "para que no se le perdiera".

Todo esto causó una risa general, y la pobre tía Iluminación se quedó sin chicharrón ni cucharones.


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martes, setiembre 11, 2007

IV

Dos lugares extras

Rodrigo, tenía siempre buen apetito, comía siempre con prisa, su madre sufría por que no tomaba en consideración todas las indicaciones de buenos modales para comer.

Debajo de la mesa siempre estaba gufy, su perro flaco de Rodrigo, a la espera que le hiciera caer alguna comida que a su amo no le gustara. Gufi tenía que entrar debajo de la mesa antes que sentaran a comer, por que si lo descubrían, la abuela lo echaba inmisericordemente con la escoba, el perro casi no respiraba para no ser descubierto y cuando estaban por descubrirlo, Rodrigo se encargaba de distraerlos para disuadirlos, eran aliados perfectos.

Juan Sebastián, era huérfano de padre y su madre estaba trabajando en EEUU, por tanto compartían su cuidado y crianza la madre de Rodrigo y su abuela, era el protegido de su tía, por que la abuela consentía y defendía en extremo a Rodrigo.

¡Rodrigo…! No metas la mano al plato, le decía su madre, él la miraba y volvía a sujetar el trozo de carne con la mano, mientras J.S. dominaba con perfección los cubiertos. La abuela justificaba diciendo que con la mano se comía mejor.

A la mesa siempre se sentaban solo los cuatro, pero habían siempre seis cubiertos, aquellos sitios estaba reservados solo Dios sabe para quien.

La abuela hacia siempre la oración en silencio antes de comer, se tomaban de la mano y todos bajaban la cabeza en señal de respeto, humildad y agradecimiento a Dios.

Abuelita, ¿Para quién es este asiento? Preguntaba a menudo Rodrigo, ya lo sabrás cuando venga, y cuando tenían visita y alguien tomaba ese lugar, preguntaba ¿Esta es la persona que esperamos? No, no lo es, yo te avisaré y ¿cuando podré saberlo? Cuando venga, respondía la abuela con calma y resignación y luego continuaban comiendo.

J.S. siempre alargaba el tiempo de la oración en la mesa y por tanto había que esperarlo, a la tía le agradaba J.S. era el niño perfecto, educado, obediente, inteligente y mimado por ella. Daba la impresión que lo quería mas que a su propio hijo, pues él no era muy educado, ni muy obediente, era travieso y siempre hacia preguntas difíciles de responder.

Durante las comidas casi no se hablaba mucho, la abuela sostenía que había que guardar silencio y respeto mientras se come, las preguntas o comentarios son siempre después de haber terminado, nunca antes. Rodrigo no respetaba mucho esa costumbre siempre se las ingeniaba para que hubiera algo de ruido, de lo contrario Gufi, podría ser descubierto.

La abuela siempre guardaba riguroso silencio mientras comía, casi no miraba a nadie solo levantaba la cabeza para reprender a alguien y luego volvía a agachar la cabeza.

La hija siempre con mirada atenta hacia los niños comía y observaba.

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lunes, setiembre 10, 2007

(Respuesta)


Después que escribí el post anterior, recibí un mail de respuesta con palabras muy lindas de parte de Jorge, y él para no ser menos me adjuntó esta canción, esta canción que él conoció por mí y obviamente yo no tenía idea de qué decía la canción, por eso decidí copiar la letra para ver un poco de qué se trataba esta cancioncilla.


Contigo
Joaquin Sabina
Composición: Joaquin Sabina

Yo no quiero un amor civilizado,

con recibos y escena del sofá;

yo no quiero que viajes al pasado

y vuelvas del mercado

con ganas de llorar.


Yo no quiero vecínas con pucheros;

yo no quiero sembrar ni compartir;

yo no quiero catorce de febrero

ni cumpleaños feliz.


Yo no quiero cargar con tus maletas;

yo no quiero que elijas mi champú;

yo no quiero mudarme de planeta,

cortarme la coleta,

brindar a tu salud.


Yo no quiero domingos por la tarde;

yo no quiero columpio en el jardin;

lo que yo quiero, corazón cobarde,

es que mueras por mí.


Y morirme contigo si te matas

y matarme contigo si te mueres

porque el amor cuando no muere mata

porque amores que matan nunca mueren.


Yo no quiero juntar para mañana,

no me pidas llegar a fin de mes;

yo no quiero comerme una manzana

dos veces por semana

sin ganas de comer.


Yo no quiero calor de invernadero;

yo no quiero besar tu cicatriz;

yo no quiero París con aguacero

ni Venecia sin tí.


No me esperes a las doce en el juzgado;

no me digas "volvamos a empezar";

yo no quiero ni libre ni ocupado,

ni carne ni pecado,

ni orgullo ni piedad.


Yo no quiero saber por qué lo hiciste;

yo no quiero contigo ni sin ti;

lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,

es que mueras por mí.


Y morirme contigo si te matas

y matarme contigo si te mueres

porque el amor cuando no muere mata

porque amores que matan nunca mueren.

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(Paréntesis)


Esto es un breve paréntesis dentro del cuento de mi papá que estoy subiendo poco a poco, y es un espacio que me permití para escribir acerca de algo y de alguien que me está pasando, antes de escribir esto pedí la autorización de esa persona, ya que por alguna extraña razón que aún no termino de entender hay personas que no quieren que ni las mencione en este humilde blog.

Debo decir que no voy a hacer niguna biografía de él porque creo que eso ya sería invasivo, y como yo soy bastante autorreferente, voy a escribir acerca de las cosas que me gustan a mí de él, de hecho el que me haya dicho que no tiene problemas con que escriba de él ya me gusta.
Lo conocí por una de esas tantas bromas que el destino me juega, pero esta vez la broma resultó agradablamente a mi favor. Honestamente no fue ningún caso de amor a primera vista ni nada parecido, incluso las primeras palabras que crucé con él fueron "algo parecido" a una diferencia de opiniones acerca de algo poco trascendente.
Luego, lo fui conociendo un poco más, no el mismo día que lo conocí, sino con el transcurrir del tiempo, y me gustó primero su madurez, no como la madurez de una fruta que está lista para comer, sino la madurez que supongo que se va a adquiriendo al vivir determinadas situaciones, como me pasó a mí, que ,de alguna manera, fui madurando a medida que las cosas que me tocaban vivir me lo exigían. Su particular modo de ver la vida me llama la atención todavía. Él se autodefine como un hombre paciente pero poco perseverante, tiene teorías acerca de todo ( la mayoría de ellas, por no decir todas, me sacan una sonrisa por lo menos), le gusta la poesía y la literatura comunistoide como digo yo, pero en realidad el sentido q él les da es bastante más reflexivo que el que yo le hubiera podido dar, sobre todo con la poesía que a él le gusta y cuando escoge alguna para mí, eso me gusta, me gusta más que se tome la molestia de escoger algo para mí, y evidentemente no deja de ser linda y tener su encanto.
También me gusta que pueda verlo a los ojos y me de paz y seguridad, también me dijo q yo le daba "algo" de tranquilidad, lo que me pareció bastante extraño pq yo estoy hablando la mayor parte del tiempo, riéndome, enojándome, burlándome o haciendo cualquier cosa.
Me gusta que me invente cuentos, o que busque en su memoria alguna canción para cantarme... a pesar de....
Me gustan muchas cosas que me llaman la atención y me gusta que el hecho de ver las cosas desde otra perspectiva y me gusta cuando me mira a los ojos como tratando de saber qué puede pasar por la cabeza de alguien como yo.
Esas son algunas de las cosas que me gustan de Jorge, el que se autodefine como un viejo gruñón, lo q es mentira, se ríe mucho y se ve lindo cuando lo hace.
La imagen (que seguramente él me va a decir que es para representar a un "hueco"), no es pq él sea como una flor, es porque es color y vida dentro de una habitación oscura que era un poco la etapa que estaba viviendo yo.
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Cuento robado III

El precio...





El joven sintió temor, miraba al maestro fijamente a los ojos para ver si era alguna metáfora o algo parecido, pero ya no había modo de volver atrás, sus deseos se iban a cumplir.

Estaba ansioso por saber como se produciría semejante transformación, muy pronto podría experimentar una vida exuberante y llena de comodidades. En su corta vida solo había contado dinero por cientos y ahora contaría dinero por miles y millones.

Pensó que vendría el cambio como una especie de un rayo, o que tendría que soportar un fuerte dolor o algo así, pero nada de eso ocurrió.

Miró el cielo y vio que se oscurecía, se asustó, pues recién empezaba el día, jamás había visto un cielo tan oscuro, la imagen del maestro se le borraba, sintió que se desmayaba, la boca se le secaba, se asustó pensaba que moría, perdía conciencia, perdía control sobre sus piernas y brazos, se desplomaría en cualquier momento, sintió que perdía peso, que se elevaba hacia el cielo.

No cabe duda, estoy muerto, se decía el mismo y me voy al cielo, sentía que ascendía vertiginosamente hacia el espacio, hasta que entró en equilibrio, ni subía ni bajaba, mas bien parecía flotar. Había escuchado tantas historias de gente muerta y que luego había resucitado, que pensó que el, era una de esas personas, recordó entonces las palabras del maestro: “¿estas dispuesto a pagar el precio?

Dios mío, si se me aparece San Pedro, estoy muerto de verdad, prefería mi vida como era antes de esto, era pobre pero sabía que estaba vivo, ahora no se si estoy vivo o muerto y sigo siendo pobre, lo peor es que no se ni donde me encuentro. Si aparece el maestro le pediré que no quiero ser rico, que me devuelva a donde estaba.

Talvez no vuelva a ver nunca más a mis amigos y ¿si soy rico con quien compartiré mi dinero?.

Pro no importa si no tengo amigos, con dinero conseguiré otros. Pero vivo, muerto no me sirve de nada.
No se sabe en que momento dejó de cavilar, abrió los ojos, le parecía haber dormido durante mucho tiempo, se sorprendió de algunos cambios, algo era diferente pero no sabia que, su casa era la misma, fue a la cocina a buscar un vaso de agua, abrió la llave puso sus manos en forma de pozo llenó agua y se lavó la cara, se mojó el cabello, entró a su dormitorio todo estaba igual, pero sentía la sensación de estar en una casa antigua.

Decidió darse un baño, sacó una toalla de la cómoda y se dirigió hacia la ducha, tenía la idea que caminaba distinto, sentía que no tenía mucha energía. Un baño me reanimará, se dijo asimismo.

Al abrir la llave, un gran chorro de agua se estrelló en su cabeza, se jabonó con entusiasmo, su cabeza estaba muy blanca por el champú, se enjuagó, se secó y fue al lavatorio para afeitarse.

No lo podía creer, pensó que no se había enjuagado bien la cabeza, sus cabellos y bigotes estaban completamente blancos. Dios mío, que me pasó, miro sus ojos y tenía al borde grandes surcos en forma de patas de gallo, miró su pecho y comprobó que su vellosidad toráxica (en otras épocas motivos de gran orgullo), ahora estaba llena de canas, su piel ya no era lisa, tenía grandes arrugas, no quiso mirar su vellosidad púbica, temía encontrar canas allí también.

¡Mierda…me volví viejo…!
Ahora entiendo, el maestro me dijo que todo tenía un precio, ¡Mi juventud…! El maestro me la cambió, mejor dicho me la robó, este maldito viejo se llevó mi juventud…pero y la plata…donde esta la plata, se supone que soy millonario.

Pero no importa estoy vivo, si, prefiero cualquier cosa a estar muerto, pero viejo y pobre…eso no puede ser, aquí tiene que haber algún error, ojalá aparezca el maestro para que me diga como es que soy rico.

Fue a buscar un terno en su ropero (siempre le gustó vestir de terno, desde joven), y encontró ropa que no le parecía muy aparente, buscó lo mas juvenil posible se vistió y salio a la calle, talvez tendría que comprar un billete de lotería y sacarse el premio mayor o a lo mejor se encontraría un baúl lleno de dinero, pero cualquier cosa tendría que pasar, no era posible ya estaba viejo y aun no había vivido la sensaciones de los ricos.
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sábado, setiembre 08, 2007

Cuento robado II


El Camión rojo

Juan Sebastián, era un niño de apenas cinco años, su cara redonda y sus mejillas rojas le daban la forma de una manzana, sus cabellos negros caían por encima de su frente en un cerquillo prolijo, sus ojos eran redondos y muy expresivos, su boca pequeña y sus labios gruesos adornaban sus dientes parejos y muy blancos, vestía con un overol azul, una camisa a cuadros verde y corría desenfrenadamente detrás de un becerro.

Rodrigo en cambio, era un niño de apenas cuatro años, delgado, de agraciados ojos y mirada siempre tierna, reflejaba nostalgia, sus cabellos suaves, ligeramente ondulados y castaños como los de su madre le daban una apariencia singular, tenia rostro angelical pero actitudes de serafín, en sus juegos inventados, siempre conversaba con su padre, como si lo tuviera con él.

Juan Sebastián y Rodrigo eran primos y aunque eran de diferente edad los dos eran casi del mismo tamaño.

En una mañana, llena de sol y con un cielo hermosamente azul, los primos reían estrepitosamente en el campo fresco y amplio, pero de pronto se rompió la armonía y empezaron los problemas.

Por que haces llorar a Juan Sebastián, le increpaba su madre a Rodrigo.

Rodrigo sentado en el verde pasto con la cabeza agachada y con algo en las manos, parecía no oír, mientras Juan Sebastián se limpiaba las lágrimas con una mano y en la otra señalaba un camión rojo de plástico cargado de piedras.

¿Juan Sebastián por que lloras si tienes tu camión? le preguntaba su tía.

Es que Rodrigo me quitó las llantas y ahora ya no puede avanzar.

Rodrigo!!! Por que haces eso con el juguete de tu primo!!! Le espetó su madre con firmeza.

Rodrigo seguía callado, sentado y con unas llantas en sus manos, de perfil se parecía a su padre. Rodrigo… volvió a preguntarle su madre, por que le quitaste las llantas al camión de tu primo.

Yo no se las quité, las llantas son mías, yo se las vendí pero no me paga todavía así que se las quité…

-Rodrigo, ese camión es de tu primo…-Si pero las llantas son mías, cuando estuvimos jugando el otro día a él se les perdió y yo las busqué y las encontré y después se las vendí, él sabe que son mías.

¡Desvuélvele las llantas…!!! Le volvió a gritar.

Noooo!!!. Además el ya sabe que ese camión será mío, por que ya hemos acordado que yo le daré mi pelota azul y el me entregará su camión, además sin llantas su camión vale menos y mi pelota vale mas, por que me la enviaron desde Chile. Mamá es mejor que no te metas en nuestros asuntos. - ¿Pero tu no tienes tu auto? le replicó su madre.
-No me interesa ese auto- yo quiero un camión…¡Yo seré un camionero...!

Y si ya tienen ese acuerdo entonces ¿por que llora tu primo?

Llora solo por que es un llorón y por que no respeta los tratos.

Su madre no pudo mas, lo tomo de una oreja y lo zarandeó, te pareces a tu padre le gritó. Pero el no lloró aunque estaba muy colorado por la impotencia.

Salió la abuela, cuya salud no estaba ya muy buena, se lo quitó y lo apretó contra su pecho protegiéndolo y recién allí rompió a llorar en los brazos de la anciana.

Es verdad tía… dijo Juan Sebastián, arrepentido por lo que había ocurrido, es verdad que las llantas son de Rodrigo, el las recuperó y ahora me las prestó, siempre al terminar de jugar tengo de devolverle las llantas, pero ahora se las llevo antes y mi cliente me espera con la carga.

Por que lloras entonces si sabes que las llantas no son tuyas, replicó la mujer confundida y ¿lloras por eso?

No, es que si no le entrego la carga a mi cliente el ya no me volverá a contratar mas.

La abuela escuchaba con atención y recuperó a Rodrigo en sus brazos, lo besó y se rió con ternura…serás comerciante como tu padre hijo.

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